CULTURA CERVECERA
Una bebida con historia.
Un detalle con la tuya.
La cerveza aparece en documentos antiguos, forma parte de tradiciones muy diferentes y sigue rodeada de ideas que no siempre son ciertas.
Repasamos algunas curiosidades, mitos e historias de la cerveza y terminamos con algo que nos toca de cerca: cómo una etiqueta puede convertir nuestra cerveza en un recuerdo personal.
1. La cerveza ya tenía su lugar en el mundo antiguo
La historia de la cerveza se remonta a miles de años. En Mesopotamia se conservan tablillas de arcilla con registros relacionados con esta bebida: una muestra de que formaba parte de la vida y de la organización de aquellas sociedades.
En el antiguo Egipto también ocupaba un lugar importante. Estaba presente en la alimentación cotidiana y en celebraciones religiosas. Su elaboración estaba vinculada a los cereales, al igual que la del pan.
Eso no significa que aquellas cervezas fueran iguales a las actuales. Los ingredientes, los métodos de elaboración y la forma de servirlas han cambiado con el tiempo.
Una curiosidad para compartir.
La cerveza también aparece en antiguos registros escritos: su historia se puede seguir a través de objetos y documentos, además de relatos.
2. Una cerveza oscura no tiene por qué llevar más alcohol
Es uno de los mitos más conocidos: asociar el color oscuro con una mayor graduación alcohólica.
El color depende en buena medida de las maltas utilizadas y de su tratamiento. La graduación es una característica diferente, por lo que no podemos deducirla mirando el vaso o la botella.
Si quieres saber cuánto alcohol contiene una cerveza, consulta el porcentaje de volumen de alcohol indicado en su etiqueta. El color no sustituye esa información.
3. «Artesana» no describe un único sabor
La palabra «artesana» no significa que todas las cervezas tengan el mismo aroma, amargor o intensidad. Tampoco permite saber, por sí sola, si una cerveza te va a gustar.
Para conocer el producto, conviene leer su descripción y sus características. Y, cuando se trata de cerveza personalizada, distinguir entre la cerveza que contiene la botella y el diseño de su etiqueta.
En nuestro caso.
Personalizamos la etiqueta de nuestra cerveza. Puedes incorporar nombres, fotografías, logotipos o mensajes; la personalización no consiste en crear una receta diferente para cada pedido.
4. Las etiquetas también cuentan historias
Además de identificar el producto, una etiqueta puede transmitir una estética, recordar una fecha o explicar qué hace especial a una botella.
Una ilustración, una combinación de colores o una frase cambian la forma en que presentamos un regalo. En una etiqueta personalizada, esos elementos pueden hablar directamente de la persona o de la ocasión para la que se ha preparado.
Por eso, no siempre hace falta un diseño complicado. A veces bastan un nombre, una fecha y unas palabras bien elegidas.
5. De la historia de la cerveza a vuestra propia historia
Una boda, un cumpleaños o un aniversario de empresa tienen algo en común: hay una historia detrás que merece su propio detalle.
En una boda, la etiqueta puede recoger vuestros nombres y la fecha. Para una empresa, puede incorporar su logotipo y un mensaje de agradecimiento. En un cumpleaños, una fotografía o una frase compartida puede darle un significado especial.
Nuestra propuesta es sencilla: nuestra cerveza, con una etiqueta que cuente tu historia.
¿Qué historia quieres poner en tu etiqueta?
Descubre nuestros diseños y personalízalos con tus nombres, fotografías, logotipos o frases para preparar un detalle con significado.
Para conocer más sobre su historia: la cerveza en el antiguo Egipto y una tablilla mesopotámica con registros de cerveza, en el British Museum.
Venta exclusiva para mayores de 18 años. Consumo responsable.

